Es un sentimiento profundo del yo todo lo puedo, algo superior en nuestro verdadero Yo, que ha de romper cadenas e ir para donde el viento sople, hacia donde el corazón mande.
La verdadera libertad es la que es capaz de elegir dentro del bien.
Recordar que las cadenas de la esclavitud solamente atan las manos: es la mente lo que te hace libre o esclavo.
Libertad es encaminar la voluntad hacia un bien supremo sin obedecer ninguna razón, solo la fuerza que está en nuestro interior.
La libertad es la alegría correr hacia donde el amor te lleve.
Pero el ejercicio de la libertad no implica el pretendido derecho de decir o de hacer cualquier cosa.
La libertad es en el hombre una fuerza de crecimiento y de maduración en la verdad y la bondad.
La libertad no es poder elegir entre unas pocas opciones impuestas, sino tener el control de tu propia vida.
La libertad es un valor primordial, ya que permite que los demás valores existan.
La libertad no tiene su valor en sí misma: hay que apreciarla por las cosas que con ella se consiguen.
La libertad es creativa cuando tiene el poder de aprovechar un impulso creativo sea cual sea el momento o el lugar donde surja.
La libertad alcanza su perfección cuando está ordenada al Amor, nuestra bienaventuranza.
La libertad también implica la posibilidad de elegir entre el bien y el mal, y por tanto, de crecer en perfección o de flaquear y pecar.
En la medida en que el hombre hace más el bien, se va haciendo también más libre.
La elección de la desobediencia y del mal es un abuso de la libertad y conduce a la esclavitud del pecado.
Ser libre significa vivir y ayudar a que los demás también lo hagan.
No hay camino hacia la libertad, la libertad es el camino.
Libertad es elegir lo que quiero ser, es dejar fluir tu luz interior y contagiarla.
La libertad interior e incondicional es la auténtica abertura hacia la dimensión espiritual.
La libertad es tomar conciencia de que somos seres libres, y nos hace responsables de cambiar aquellas cosas que no nos llevan por el camino de la libertad.
El hombre contemporáneo piensa que la libertad es hacer lo que pasa por la cabeza, y se equivocan la verdadera libertad es hacer lo que surge desde lo profundo de nuestro ser.
La libertad es actuar de manera en que nuestra alma se encuentre en Armonía con nuestras acciones, sino tenemos esa armonía llegamos a un desequilibrio que nos aprisiona.
La libertad no conoce fronteras, raza, o nación. Tan solo se es libre cuando nuestro accionar se aboca hacia el Amor para uno mismo y hacia los demás, teniendo estos en una perfecta sincronía.
La libertad no es dejar de pensar en el otro, para lograr la propia libertad. Es tener presente que cuando se encuentra uno con la libertad tiende a compartirla a entregarse en cuerpo y alma para lograr la libertad del otro.
La libertad se comparte, no se guarda, no se controla, no se compacta para uno mismo.
La misma libertad tiende a expandirse, crece y crece, no termina jamás es algo infinitamente maravilloso.
La libertad es reencontrarse con uno mismo es descubrir nuestro verdadero sentido de la vida y luchar por llegar a él.
La libertad es derramar el Amor que nos surge de adentro.
La libertad nos da la cualidad de no conocer imposibles.
Cuando uno es libre se encuentra con que no hay nada que uno no pueda hacer.
La libertad es Amar profundamente, la libertad nos conduce al Amor.
La libertad no surge del pensamiento, no surge de la razón, surge de lo que tenemos en lo profundo del corazón.
La libertad es la luz de la esperanza, la libertad se encuentra cuando reconocemos el sentido profundo de la existencia.
La Libertad es uno de los más preciados bienes de los seres humanos, pero también es un bien de todos los seres vivos.
Recordar que la libertad propia no es completa sin la libertad del otro.
Libertad es decidir y también darse cuenta de que se decide.
La libertad humana a veces tiende a manifestarse en situaciones límites, cuando existe una necesidad inmediata de asumirla.
Algunos dicen que la libertad consiste en el dominio absoluto de sí mismo, pero libertad no es tener dominio de uno mismo es tener en la conciencia abierta a las infinitas posibilidades que tenemos en nuestro interior y hacer uso de esta para y hacia el Amor.
Vivimos en un mundo en el cual la libertad y el accionar se van equilibrando mutuamente y van produciendo el orden de todas las cosas.
El verdadero amor tiene una esencia fundamental que es la libertad, y siempre la libertad conduce hacia el Amor.
En nuestra vida diaria luchamos conscientemente por la libertad externa, pero inconscientemente clamamos por la libertad interna, la libertad del corazón.
No hay triunfo sin renuncia, victoria sin sufrimiento, libertad sin sacrificio.
Que la manta cálida de la libertad arrope tu corazón y no dejes que nadie te impida ser quien realmente eres: un ser lleno de LUZ.









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